En la Antigua Roma, el aborto no fue nunca propiamente un crimen contra la vida. De hecho, hasta Caracalla, en el siglo III, ni siquiera era un delito. 

Los romanos pensaban que el feto era solo una spes animantis, es decir, una expectativa de alma, de vida humana. 

Papiniano deja dicho que el feto, técnicamente, no debería llamarse hombre (homo non recte dicitur). 

Sin embargo, el hecho de que el aborto no implicase problemas morales o de conciencia, no significaba que pudiese ser llevado a cabo libremente en Roma. Para los romanos, la esposa no podía privar libremente al marido de la descendencia. Hay pruebas de esto. Por ejemplo, sabemos que en tiempos de Marco Aurelio, un tal Rutilio Severo, después de haberse divorciado de su esposa encinta, pide protección jurídica para evitar que ella aborte. Y la consigue. Se obliga a la mujer a ser vigilada permanentemente por un guardián al que se denominaba con el significativo epíteto de “vigilante del vientre” (curator ventris).

Pero los curator ventris no resultaron remedio eficaz ni suficiente para detener la crisis de natalidad del siglo III. Así que con Septimio Severo se inició el proceso de criminalización del aborto. Ahora bien, ni siquiera con las nuevas leyes que castigaban el aborto con el exilio, se configuraba al aborto como transgresión moral. Era más bien algo relacionado con la violación de un derecho del varón, como cualquier otro. Nos lo deja claro Marciano: la pena a la mujer que aborta se aplica porque no debe ni puede “defraudar impunemente al marido de su derecho a la prole”…

Hablo de todo esto con Marta al hilo de las turbadoras noticias que llegan de los ámbitos judiciales de los Estados Unidos, donde parece que se va a retroceder medio siglo en lo relativo al derecho a la interrupción del embarazo. Y no solo eso. Según ciertas opiniones, incluso se va a limitar el acceso a los métodos anticonceptivos. Cuesta creerlo. Asombra el interés de los «neocons» por la natalidad y la familia, mientras sacralizan el libre mercado a ultranza, que acaba despojando de protección a esas mismas familias que dicen defender. ¿De qué extrañarse, si dicen defender a ultranza la vida pero apoyan las armas y la pena de muerte?

Marta me dice que tal como están las cosas en el mundo, el verdadero crimen tal vez no sea impedir el nacimiento, sino no hacerlo.

Entiendo esta idea hiperbólica pero comprensible, tal como van las cosas por el planeta. Sin embargo–le digo a Marta– yo creo que es exactamente todo lo contrario…

–¿Qué quieres decir?

–No se si sabré explicarme. Pero me gustaría referirme a una película que pude ver hace algo así como diez años. Se titulaba La Carretera y estaba basada en una novela de Cormac McCarthy. En ese film, un padre y su hijo de corta edad luchaban por la supervivencia en un mundo convertido en un infierno tras un gran cataclismo. Un mundo calcinado, sin animales, sin plantas, sin océanos, en el que solo habían sobrevivido algunas hordas errantes de humanos, convertidos en bestias egoistas y asesinas, devorándose unos a otros y en perpetua búsqueda de víveres entre los escombros de la civilización.

–¿Y bien?

–Pues que en ese atroz mundo post-apocalíptico que nos describe el film, la relación entre el padre, interpretado por Viggo Mortensen, y el niño, cuidándose y protegiéndose mutuamente, constituye un rayo de luz en medio de las inmensas tinieblas. Yo pienso que esa es la verdadera idea de la novela de McCarthy; en un mundo infernal, el amor de padres e hijos se convierte en lo único que resta de humanidad. Puede que ya no quede policía, ni justicia, ni orden público, ni Estado…pero queda el amor filial entre un padre y un hijo.

–Tiene gracia, empezamos hablando del derecho interrumpir el embarazo y has terminado haciendo un elogio de la paternidad.

–Suele ocurrir. Los asuntos morales son a menudo como una carretera. No pocas veces se puede transitar por ellos en direcciones opuestas. Y quizá se debe hacerlo.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s