El rubicundo e improbable baranda de la pérfida Albión ha declarado anteayer, llevando el agua a su triste molino, que el Imperio Romano cayó «por no haber sabido detener la invasión de los inmigrantes«. 

No se puede decir una tontería histórica mayor. 

La llamada «caída» del Imperio Romano de Occidente fue un proceso larguísimo que duró, técnicamente, desde el siglo III d.c hasta el siglo VIII d.c. (hoy está descartada aquella teoría clásica que nos enseñaban en el colegio, respecto a una caída súbita y catastrófica en el 476 d.c. con el ascenso al poder romano de Odoacro, ta como terroríficamente nos la pintaba Cole.)

La llamada «caída» del Imperio de Occidente se debió a un conjunto amplio de causas entre las que actualmente los historiadores competentes destacan el cambio climático, las sucesivas pandemias (plaga Antonina, plaga Cypriana, plaga Justiniana, malaria crónica en toda la cuenca mediterránea…) y a una transformación en la naturaleza de las fuerzas militares (la inmensidad del Imperio obligó transformar el eficientísimo ejército de ciudadanos, de raíces republicanas, en un poco fiable ejército de mercenarios sin raíces). Sin olvidar el factor final y decisivo de la imparable expansión islámica, en el siglo VII.

La entrada, igualmente progresiva, y por lo general pacífica, entrada de los pueblos escitas y germánicos en el sistema de poder político del Imperio, no fue una causa de la decadencia imperial sino a lo sumo una natural consecuencia de esa decadencia.

Uno de los mayores expertos mundiales en Historia de Roma, el profesor Alexander Dermandt, de la Universidad de Berlín, detalló nada menos que 210 causas del progresivo, lentísimo ocaso del Imperio Romano de Occidente.

Pero, ojo al dato, Mr. Johnson lo tiene mucho más claro y nos dice que la culpa fue de no poner barreras a los inmigrantes.

Y esto lo dice precisamente el insospechado premier cuando su país se encuentra en una seria crisis ocasionada por haber levantado los de su cuerda tontas barreras fronterizas donde felizmente no las había…

Es sorprendente la capacidad de los prebostes populistas para intentar hacer pasar por verdades contrastadas lo que no son sino majaderías.

Y es asombroso que tanta gente les compre sin más esa mercancía averíada.

Tal vez esa sea precisamente otra de las causas principales de que los países y los imperios entren en decadencia.

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