Marta me dice que le hace gracia mi obsesión con las palabras y su origen.

La verdad es que son centenares o tal vez miles las palabras cuya etimología he tratado de desgranar en este blog de WordPress, o en el que antaño mantenía en Tumblr, que incluía casi diez mil publicaciones.

Pero Marta me dice que se da cuenta de que, entre todas las palabras que he comentado falta, precisamente la palabra “palabra“.

Pues tiene razón. Y la observación es una clara provocación.

Le digo que, originalmente, el termino latino “parabola”significaba algo así como enseñanza o moraleja. De aquí el uso que conocemos por los evangelios. A su vez, ese término latino provenía del griego, con el sentido de lanzar algo en paralelo (para-bolé). Tiene lógica. La párábola en el sentido de “enseñanza” viene a ser una forma de relatar o enseñar algo en “paralelo”, manteniendo la correlación con la noción original, pero con mayor expresividad.

A partir de esa acepción de parábola como enseñanza de un concepto, en el bajo latín se empezó a usar el término como alternativa al vocablo latino clásico “verbum”, al que se prefería reservar para un sentido más bien sacro, debido a sus connotaciones bíblicas. De este uso “profano”nació el castellano “palabra” o el italiano “parola”.

Le cuento esto a Marta y me dice que tampoco es algo tan interesante como se imaginaba. Pero hay algo que sí la intriga. Constata ella que le he dicho que parábola en griego es más o menos sinónimo de línea paralela. Pero ella me hace notar que, de lo que recuerda de las clases de matemáticas, la parábola es una curva que no tiene nada que ver con una paralela. Es más bien, me dice, algo así como una campana invertida. ¿Por qué los matemáticos llaman parábola/paralela a una curva que no tiene nada de paralela? Son ganas de confundir, me dice.

Pues a esto le puedo contestar cumplidamente. Es verdad que la parábola no es una curva paralela, pero resulta que esta curva es el resultado de cortar un cono de un lado a otro y de arriba abajo (técnicamente es el resultado de la intersección con el cono de un plano paralelo cuya inclinación respecto al eje de revolución del cono es igual al de la generatriz del cono, esto es algo que se ve con cierta claridad en la figura). Es decir, la parábola es una de las llamadas secciones cónicas, una familia de curvas de enorme importancia en matemáticas. Y es en efecto, una curva que sí tiene mucho que ver con la noción de “paralela”, aunque no por su forma, sino por su origen.

Las parábolas tienen una fascinante propiedad. Explicado de una forma burda, si lanzas un haz de proyectiles de goma paralelos sobre ella, esas flechas deberían rebotar todas en un mismo punto. Este fenómeno hace que el diseño de esta curva sea idóneo para las antenas parabólicas. De aquí su nombre.

En fin, puede que la etimología de las palabras a veces no tenga mucho interés. Pero las cosas que denotan las palabras, casi siempre sí lo tienen. Yo debería reflexionar más sobre las cosas y menos sobre las palabras.

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