Hace ya bastantes años se acusó a la Universidad de Berkeley de discriminación, por dar preferencia a los hombres sobre las mujeres en las admisiones. Los datos parecían bastante indiscutibles. El porcentaje de admisiones entre las candidaturas presentadas por hombres era sustancialmente mayor que entre las candidaturas presentadas por mujeres.

Pero cuando se analizó con un poco más de profundidad el asunto, se comprobó que no existía tal discriminación. Tan solo ocurría que, por alguna razón, las mujeres solicitaban preferentemente la admisión en las facultades más «difíciles», en las que el ratio de admitidos era muy pequeño. Al agregar todos los datos, se oscurecía el hecho de que en la mayoría de las facultades el ratio de admisiones era paritario, o incluso algo favorable para las mujeres.

Este caso de falacia lógico-estadística estuvo a punto de llegar a los tribunales y es una ilustración muy clara del error que podemos cometer al derivar una relación causal a partir de una simple correlación, sin profundizar lo suficiente para descartar que no existan factores causales ocultos oscurecidos por la agregación indiscriminada de los datos (Pearson ya alertó contra este riesgo de error nada menos que en 1899 y otros matemáticos como Judea Pearl en su excelente obra «Causality» lo han analizado con el máximo rigor formal). 

Verdaderamente, conviene repetir hasta la saciedad el principio básico de todo estudio estadístico: ¡correlación no es necesariamente causalidad!

Viene esto al caso porque estos días hay algunas noticias que nos dicen que entre los que están ingresando ahora en las Unidades de Cuidados Intensivos de los hospitales, por estar contagiados por covid, hay más proporción de vacunados que de no vacunados. 

De este dato estadístico-cierto-que parece vincular dos fenómenos, los chiflados del «no-vax» están extrayendo la relación causal que a ellos les interesa, es decir, sostienen que la vacunación es justo lo que está llevando a la gente a las UCIS. ¡Vade retro, jeringuilla!

En realidad, si profundizamos en el asunto, nos daremos cuenta de que la mayor parte de la población contagiada pero no ingresada en UCI es joven. Y esto es algo lógico, porque es bien sabido que los jóvenes son, por un lado los que aún no están vacunados y, por otro lado, los que tienden a resistir muy bien los síntomas de están enfermedad. 

Por lo tanto, la verdadera causa de que haya más mayores vacunados en cuidados intensivos que jóvenes sin vacunar, es que los no vacunados son en su mayoría jóvenes y por esa causa (la edad) es por la que no están hospitalizados o en UCI’s, no por razón de su no vacunación.

Fue Einstein quien dijo que el desarrollo del conocimiento científico se ha basado en dos grandes logros intelectuales,a saber, la invención del sistema lógico-formal (por parte de los griegos, como la geometría euclidea) y el descubrimiento de la posibilidad de establecer relaciones causales a través de la experimentación sistemática (lo que se consiguió durante el Renacimiento).

Pero a Einstein le faltó añadir, tal vez, que no hay nada tan difícil ni escurridizo como el establecimiento de relaciones causales a partir de los datos experimentales.

Nada tan susceptible de manipulación y engaño interesado.

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