Al parecer, en la televisión, lo que está generando enormes audiencias son dos escándalos de enfrentamientos brutales de hijos famosos contra sus madres famosas. 

Son dos asuntos que han alcanzado la escala de acontecimientos, más allá de las pantallas, con toda clase de implicaciones, incluso políticas

Hay algo extraño y casi inexplicable en esto. El hijo contra la madre es algo inusual en nuestra cultura, seguramente por la sacralización del rol maternal como contrapartida de la subordinación de la mujer al hombre.

Massimo Recalcati y otros autores, consideran que esa sacralización de la figura materna tiende a dilurse como consecuencia del fenómeno de la liberación de la mujer. Por ello, asuntos como los dos que tienen a España en vilo, al parecer, son solo el punto de partida de un proceso irreversible. Se verán más casos.

La mitología y la historia están llenas de ejemplos de enfrentamiento brutal entre hijos y padres, pero no hay muchos entre hijos y madres. 

Si te fijas en la Historia, te vendrá acaso a la cabeza la lucha a muerte entre Alfonso Enriquez y Teresa, su madre, que acabaría dando origen al reino de Portugal. O las infamias de Fernando I y de Carlos V con quien era hija de aquel y madre de este, además de reina legítima, pero sin corona, de Castilla. O las intrigas, maldades y conspiraciones del felón Fernando contra su madre la reina María Luisa. O la insistencia de Alfonso XII por mantener a su progenitora, la depuesta Reina Isabel, en su triste exilio parisino.

Pero poco más.

Como nos ha enseñado Eva Cantarella (Non Sei Piu Mio Padre, Feltrinelli 2015), en la mitología grecolatina todo son enfrentamientos de padre e hijo, pero no de madre e hijo. Crono eviscera con una hoz a su padre Urano. A su vez, el hijo de Urano, Zeus, le abre en canal a su padre para liberar a sus hermanos y apoderarse del trono universal. Teseo comete un parricidio culposo, haciendo que se suicide el padre por su imperdonable negligencia respecto al color de las velas de su barco. A su vez, Teseo, ordena el exilio de su hijo Hipólito, por una rivalidad sexual, y expresa su deseo de que muera, algo que escuchó Poseidón, tal vez padre del mismo Teseo, apresurándose a aniquilar a Hipólito por mediación de un monstruo marino.

No es fácil encontrar en la historia de nuestra cultura patriarcal o en nuestro imaginario colectivo, algún significativo ejemplo de querella brutal entre madre e hijos, como esas atrocidades que ahora se nos narran como si tal cosa en la televisión y los medios. Pero las cosas parecen estar cambiando velozmente.

Tal vez no sea disparatado considerar esto como un sórdido efecto colateral de ese cambio sociológico planetario que ha desacralizado la función de la mujer como exclusiva procreadora y cuidadora de hijos. Tiene sentido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s