La hija de mi vecina me sobrevalora, y dice, en su infantil ingenuidad, que yo debo ser muy inteligente porque hablo varios idiomas…

No estoy de acuerdo, por supuesto. Un cretino políglota seguirá siendo un cretino en inglés, cretino en francés, cretino en ruso, etc…De hecho, yo conocí a un tipo que era cretino en cinco idiomas.

Es más. Estoy convencido de que cuando yo hablo en otra lengua diferente a mi español nativo, mi coeficiente intelectual se reduce de 20 a 40 puntos, dependiendo de mi dominio de la lengua en cuestión, lo que en algún caso me situaría muy próximo al percentil de los moderadamente retardados. Un monóglota es siempre igual de listo o de tonto. Pero un políglota es en ocasiones (cuando no habla su lengua) más necio de lo habitual.

No somos los mismos hablando en lenguas que no son las nuestras. Y lo curioso es que no somos los mismos ni intelectual ni moralmente. Porque se ha demostrado que la pasión, la emoción y los sentimientos, se reducen cuando no hablamos nuestra lengua. Hablar en un idioma diferente al nuestro nos hace más fríos y racionales. Hay investigaciones que lo demuestran. Las respuestas a los famosos dilemas morales del «trolley» son distintas si el experimento se realiza en lengua nativa o foránea.

Puede que esto tenga relación con el hecho de que nuestra lengua es, por definición, nuestra lengua materna. Son las madres, no los padres, las que enseñan el primer idioma que hablamos, y lo hacen al tiempo que nos abren las puertas al mundo emocional. Cuando los señores de la guerra visigodos invadieron durante un par de siglos la península ibérica, apenas dejaron huella en el lenguaje, precisamente porque en general no vinieron con sus esposas. La lengua árabe «solo» es hablada por 400 millones de personas. Deberían ser muchas más a juzgar por la expansión del Islam de no ser por la prohibición coránica de que una musulmana se case con un infiel.

Debe existir una profunda vinculación entre las emociones y la lengua nativa. Quizá esto explique muchas cosas, desde las frías e interminables negociaciones de los tratados internacionales a la exaltación de los nacionalismos exaltados de base lingüística o a la imposibilidad para el poeta de crear poesía en otras lenguas que no sean la suya propia. Unamuno habló de esto, pero no recuerdo dónde.

2 comentarios en “Idiomas.

  1. Hola. Estoy leyendo algunas de tus entradas en orden aleatorio, atraída sobre todo por tus conocimientos lingüísticos. Aquí, sin embargo, tengo que comentarte algo. Es cierto que en un idioma extranjero uno tiende a ir al grano más rápido, pero las emociones van asociadas a la entonación y los gestos y se pueden transmitir muy bien incluso con poco conocimiento de gramática y vocabulario.
    Y en cuanto a la lengua materna… Mis hijos han pasado sus primeros años de vida en casa, conmigo, escuchando castellano, pero al entrar al Kindergarten con tres años, el mayor descubrió que el idioma para jugar con otros niños era el alemán y empezó a hablarlo con su hermano, y después los dos pasaron a responderme a mí en él. El entorno ha hecho que al cabo de muy pocos años los dos ya consideraran el alemán como su idioma «materno».

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    1. Hola Karen, me alegra que te entretengas con estos textos. No soy un lingüista, ni mucho menos, pero sí un dilettante en el más estricto sentido de la palabra, es decir, alguien que disfruta reflexionando sobre las palabras y su origen. Que tú también compartas ese placer me alegra. En cuanto a lo que indicas es muy interesante. El idioma materno es tanto el idioma de nuestra madre como la lengua de nuestros juegos infantiles. Tienes toda la razón.

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