Exigimos y aceptamos que sean los poderos públicos los que cubran nuestras necesidades individuales. Hacemos de la sociedad nuestro amo y a cambio le exigimos a esa misma sociedad que nos nutra y proteja. 

En cierto modo, con la sociedad del bienestar hemos iniciado el camino de la autodomesticación.

Lo malo es que la domesticación tiene sus desventajas. Está demostrado que todas las especies animales domesticadas por los humanos, han perdido capacidad cerebral como resultado de esa domesticación. La pasividad, el contar con el amo para resolver todas las necesidades básicas, es algo que reduce la tesoterona y empequeñece el tamaño de todos los órganos. Los perros son un excelente ejemplo de este fenómeno: allí donde un lobo se esfuerza por resolver un problema mediante la exploración y la astucia, el perro se limita a solicitar ayuda de su dueño. Ambos solucionan la dificultad, pero de distinto modo.

¿Se están atrofiando tal vez nuestros órganos, incluida una buena parte de nuestro cerebro, por esa domesticación que implica la progresiva implantación de la welfare society?

Puede que sí. Pero puede que también estemos desarrollando otras habilidades. Acabo de indicar que el perro se ha quedado muy atrás de su antecesor salvaje en términos de habilidad para solucionar problemas por sí mismo. Sin embargo, sabemos que el perro es capaz de realizar una verdadera hazaña intelectual que ninguna otra especie animal puede llevar a cabo: entender el significado del dedo del amo apuntando a un objeto. Comprender esa indicación dactilar es inasequible incluso para los chimpancés, salvo que sean concienzudamente entrenados para ello. Lo normal es que si mostramos un dedo apuntando a un chimpancé, este piense que queremos mostrarle lo bonitas que son nuestras uñas.

Quien sabe. Tal vez nuestra autodomesticación nos esté haciendo incompetentes. Pero a lo mejor también nos está ayudando a entender mejor a nuestro amo y a comprender debidamente todos sus deseos.

Acabaremos siendo unos imbéciles, pero seremos, eso sí, unos imbéciles capaces de comprender muy bien todo aquello que se nos pide. 

A medida que se hipertrofie la sociedad del bienestar, se atrofiaran más nuestros órganos y nuestras mentes. Necesitaremos asistencia para todo, pero sabremos entender mejor y más rápidamente lo que el amo quiere de nosotros. Tan solo con que apunte con su dedo.

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