Una amiga mía sostiene una curiosa teoría lingüística, un poco a caballo de Chomsky y la Gematría. Sostiene ella que hay profundos vínculos «naturales» que asocian números y conceptos en muy diversas lenguas y culturas. Pone como ejemplo la palabra «ocho«, que ella muestra como asociada a la «noche» en incontables idiomas. O la idea de «sexo» y el cardinal «seis«, para lo que también ella aporta numerosos ejemplos.
Es verdad que noche y ocho, así como sexo y seis parecen pares de palabras claramente vinculadas en decenas de lenguas. En relación con noche y ocho podríamos considerar por ejemplo el inglés (eight/night), el francés (nuit, huit) el alemán (acht/nacht), el irlandés (ocht/oíche) y muchos más. Y en relación con sexo y seis, los ejemplos también abundan, como es el caso del inglés (sex/six), el francés (sexe, six) el alemán (sex, sechs), el ruso (seks, shest) y muchos más (pero no el irlandés, vaya por dios, que se refiere al sexo con el extraño –para nosotros–vocablo gnéas.)
¿Será verdad que hay algún tipo de relación conceptual entre el ocho y la noche o entre el sexo y el seis? Puedo dejar que mi fantasía establezca muchas hipótesis, desde luego, pero en realidad la coincidencia que llama la atención de mi amiga se deriva tan solo de que todas esas lenguas mencionadas tienen un ancestro común en el llamado protoindoeuropeo y la similitud de los dos pares de vocablos usados como ejemplo, era seguramente casual y ya se daba en la mencionada lengua primigenia, por lo que es lógico que la aparente vinculación haya ido pasando en cascada a decenas de idiomas de la familia indoeuropea derivados de aquel lenguaje ancestral.
Me he acordado de esa curiosa teoría de mi amiga leyendo un periódico inglés en el que hablan indistintamente, y haciendo un juego de palabras, de la Rule of Sex y de la Rule of Six. Con lo primero, se refieren a la estricta regla de prudencia y templanza que ha establecido el Gobierno británico para que los britones puedan llevar a cabo las relaciones sexuales en estos tiempos de pandemia. Con lo segundo hacen referencia los capitostes de Albión a la limitación a un máximo de seis personas que debe tener toda reunión, mientras dure la crisis sanitaria.
De la Rule of Sex no tengo nada que decir, más que asombrarme de hasta dónde estamos llegando en el extraño bravo nuevo mundo que nos ha traído el virus. Pero con respecto a la Rule of Six yo tengo mi propia versión. Y es distinta.
Mi Regla de los Seis responde a una sabia recomendación que aprendí leyendo una obra de un médico o psicólogo norteamericano, no recuerdo bien. Consiste en dar cada día seis abrazos, durante seis segundos a seis personas. Está, parece ser, demostrado, que esa regla, si la seguimos, lo que no es fácil, más quisiera yo, no solo nos hace más felices, sino mucho más sanos y con mejor sistema inmunitario.
Lo que ocurre es que mi Regla de los Seis no se compadece muy bien con la Rule of Six de la que habla The Guardian. ¿Qué hacer entonces?
Bueno, yo tengo hecha mi propia elección, cuidadosamente meditada y ponderada, pero la guardo para mí. Que el amable lector especule.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s