Un buen amigo, cartagenero él, y letrado, pues nadie es perfecto, mantiene, con regularidad suiza, un blog excelente, primorosamente escrito y muy bien documentado. En su publicación de ayer, hace referencia a la expresión «manda huevos» que hizo famosa hace unos años, por usarla en sede parlamentaria, un cierto preboste hispano (paisano del autor del blog, por cierto).
Con mucha razón, mi amigo reconduce ese «manda huevos» del tribuno al Poema del Mío Cid, en el que a menudo se utiliza «huebos» para expresar la necesidad de llevar algo a cabo. Encontramos «huebos» ya en las primeras páginas del cantar, cuando el Cid se queja ante Martín Antolínez de haber gastado todo el parné y no tener un miserable duro, instando seguidamente a Martín a ser su cómplice en un timo que el Cid ha concebido para desplumar al consabido potentado judío burgalés (caramba, no deja de ser notable que la primera hazaña del gran héroe hispano sea una truculenta estafa, de corte antisemita, para que luego digan que la corrupción y la degradación es cosa propia y casi exclusiva de nuestro tiempo).
¿Por qué «huebos» significa «es preciso» en castellano arcaico? Mi amigo no acierta del todo (o no lo suficiente) al vincularlo a una supuesta expresión jurídica antigua– «mandat opus«– con idea de orden u obligación.
La realidad es que opus en latín tiene dos significados vinculados entre sí. Por una parte opus significa realización, obra, poniendo el énfasis en el resultado. Por otra parte, opus significa tarea, cuando se pone el énfasis en el proceso.
Entnces, cuando en latín clásico se decía «opus est«, se venía a decir algo así como «es la tarea” o “tarea es”, Y de aquí proviene ese sentido imperativo de la expresión. Lo encontramos, por ejemplo, en el tío Tito cuando nos dice que no es necesario, por obvio, señalar que las aguas de los ríos y los mares se renuevan constantemente (…mare flumina fontes semper abundare et latices manare perennis, nil opus est verbis» De Rerum Natura, 5, 264)
De ese «opus» latino con significación de orden, de obra a realizar, se deriva primero el ovus est del bajo latín y de ahí ya solo hay un paso, comprensible aunque chusco, hasta el «huebos» que tan a menudo encontramos en el Mío Cid y del que se hace eco mi amigo José.
Por lo tanto, la moderna interjección «manda huevos» está filológicamente justificada y tiene cierta solera como para ser utilizada sin tapujos.
Más aún, en la medida en la que converge en «manda huevos» una cierta idea de perplejidad indignada por lo que está ocurriendo, junto con el sentido secundario de que es preciso actuar cuanto antes y hacer lo que se debe hacer, me parece que la expresión que comentamos es la más apropiada para los procelosos tiempos que estamos viviendo.
Si, señor. Manda huevos. Ya lo creo que manda huevos.
Y como dice Lucrecio, nil opus est verbis. No hay más que hablar.

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