En el paseo de hoy con Marta y Mao al amanecer, cuando el sol todavía no se ha alzado sobre el collado, nos quedamos un instante parados y en silencio mirando a Venus. Nos pasa casi siempre. Mao se impacienta.
Marta, que acaba de ver una serie sobre un viaje de terrícolas a Marte, me pregunta cómo es que no se especule con un viaje espacial a Venus, que es mucho más parecido a la Tierra que ningún otro, y más próximo que ninguno. ¿Por que no se habla de venusinos y sí de marcianos? ¿Por qué parece que no puede concebirse un viaje a Venus, con la excepción de la famosa canción de Boney M? Ah, explícame esto por favor, tú que los sabes todo…
Pues simplemente, le respondo a Marta, porque la temperatura de Venus es superior a 400 grados centígrados y la presión atmosférica es 90 veces la de la superficie de la Tierra. No es un buen lugar para pasar el fin de semana.
–Curioso. Es paradójico entonces que un planeta tan hostil haya sido convertido por la mitología en el planeta del amor, la belleza, la femineidad…
–Cierto. Tiene poco en común lo que conocemos ya sobre Venus con las connotaciones que le daban los antiguos a ese planeta, el único al que se consideraba femenino, junto con la Luna (que también tomaban por planeta).
–¿Nada en común?
–Déjame reflexionar…En fin, tal vez podríamos pensar en que Venus tiene fases, como la Luna y eso es algo que el pensamiento mitológico siempre ha asociado con lo femenino…ya sabes, varium et mutabile semper feminala donna è mobile qual piuma al ventovuole e disvuole…Se supone a la mujer una volubilidad inherente…Aunque, la verdad, las fases de Venus no creo que nadie las pudiese concebir hasta Galileo y su telescopio.
–La mitología es a veces pura estupidez. Y esas frasecitas que has mencionado, también.
–Seguramente. Por más que vengan de Virgilio, Verdi o Tasso, lo reconozco. Pero la mitología y la literatura, a veces, es pura sabiduría, con destellos de una intuición que casi parece milagrosa; de hecho, el caso de Venus es un buen ejemplo, ahora que lo pienso.
–¿A qué te refieres?
–Al espejo.
–¿Al espejo?
–Sí. En la antigüedad grecolatina adoraban de una forma muy especial a la diosa Venus (o Afrodita). De hecho la veneración por antonomasia era la veneración a Venus, como el propio nombre indica. Solo después se extendió el verbo venerar a todo acto de reverencia; venerar viene de Venus, y Venus viene de un verbo griego “aineo” (αἰνέω) que significa alabar, mostrar las virtudes. Verbo que a su vez nos remonta al protoindoeuropeo wan, con el sentido de desear. No es casual que el hijo de Venús/Afrodita y Anquises recibiese el nombre de Eneas (Αἰνείᾱς) . De aquí la conexión entre Venus y venial, en el sentido de corrupto; venial es el que ensalza sus propios atributos, poniéndose “en venta”.
–No te enrolles con las etimologías, por favor. Me abrumas. Me estabas hablando del espejo. Céntrate. ¿Qué tiene que ver el dichoso espejo con Venus?
–Mucho. Tiene que ver mucho. Por razones relativamente obvias (la belleza, la femineidad…) los antiguos asociaban a la diosa Venus con un espejo. De hecho, el símbolo que utilizaban los astrólogos para referirse a Venus era una representación esquemática de un espejito de cobre, ya sabes, ese círculo con la crucecita; y es el grafismo que también usaban los alquimistas para referirse al cobre, porque los espejos en la Antigüedad grecolatina solían ser de cobre pulido…
–Sí, ese el símbolo del movimiento feminista. No pensé que pudiese representar un espejo, la verdad.
–El espejo de Venus, ciertamente. Y es algo que ha dejado enorme huella en el arte. Venus y el espejo es un lugar común de la pintura, la literatura…
–Muy bien. Pero una vez más nos desviamos. Me estabas empezando a explicar que sí hay cierta conexión entre el mito de Venus y su realidad astronómica a través de la idea del espejo.
–Así es. Seguramente es pura casualidad, pero lo cierto que la ciencia moderna nos ha demostrado que Venus, ciertamente, es un espejo. Es un planeta rodeado completamente de nubes que actúan parcialmente reflejando la luz solar hacia nosotros, lo que lo convierte en un colosal espejo estelar y explica su brillo impresionante. He dicho parcialmente porque una buena parte de la luz solar atraviesa la capa de nubes venusinas y no sale después, por su cambio de longitud de onda al llegar a la superficie, en un ejemplo planetario del famoso efecto invernadero, lo que explica las elevadísimas temperaturas de Venus. Por cierto, tanto la noción de la envoltura nebulosa de Venus como el efecto invernadero es algo que debemos, mira por dónde, a una misma persona: al premio Nobel Arrhenius…
–Pues sí que es curioso. Y bien por ese tal Arrhenius. Así que el espejo es cosa de Venus… Pero no me irás a decir que tú crees en los mitos, en la astrología y en todo eso…
–Lo que se dice creer, no. Pero es innegable que los grandes mitos (y la astrología forma parte de ellos), son una fuente valiosísima de inspiración y reflexión. Y no deja de llamar mucho la atención su frecuente carácter universal.
–¿Universal? ¿A qué te refieres?
–Pues por ejemplo, y precisamente, a que Venus está vinculado al amor en muchas culturas, no solo en la grecolatina.
–¿Ah sí?
–Podría hablarte, por ejemplo, del mito de los aborígenes del norte de australia, los Yolngu. Ellos piensan que el planeta Venus arrastra una cuerda de luz conectada con la Tierra, y que esa cuerda sirve de hilo de comunicación a los hombres para que hablen con los seres amados desaparecidos, asegurándoles que no son olvidados y que siguen siendo queridos…
–Eso es bonito. O sea que miramos a Venus y es como si estuviésemos hablando con esos seres amados, a través de la luz que emite el planeta…
Y tras decir, esto, Marta y yo nos quedamos en completo silencio. Tal vez comunicándonos calladamente con alguien.
Ya casi ha amanecido. Pero aún Venus parece brillar en plenitud ahí arriba.
Nos volvemos hacia casa sin decir una sola palabra, con la sensación de que algo como una cuerda de luz ha quedado ahí, tras nosotros.

5 comentarios en “La cuerda de luz.

    1. Hola Alfredo! Me alegra mucho saber que de vez en cuando lees mis tonterías. Respecto a la noticia, es verdad que la vida se abre camino, incluso en medio del ambiente tóxico de sulfúrico y las temperaturas extremas de Venus. Te mando un abrazo. Y te reitero lo que te dije la otra vez. Aquí en Collado Mediano hemos montado un miniestudio audiovisual estupendo. Lo maneja Marta. Si por ejemplo necesitas grabar algo con super calidad, ahora tenemos la Canon R5 (un prodigio tecnológico). Lo dicho. A tu dispo. Un abrazo fuerte (y pégales una colleja a los que eligen esa espantosa tipografía, tanto para lo de “salimos más fuertes” como para lo del “pin pan fuera”…

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      1. Hola. Como digo cuando comparto alguna entrada de tu blog en Facebook -a lo que Laura siempre le otorga un “me gusta”- siempre se aprende algo leyendo a Joludi. Y el aprendizaje constante es lo que nos mantiene jóvenes. A mí por lo menos. Gracias por tu ofrecimiento. Toda esa parte la controla otro departamento y la hace con medios propios, pero lo tendré en cuenta. En cuanto a la tipografía, yo soy un gran fan de las letras sin tacón-hay grandes mensajes publicitarios escritos en Futura bold- pero para cuestiones un poco más delicadas, me inclino por letras con tacón. Son más suaves y reflejan más “seriedad”. En fin una apreciación puramente personal. Abrazos para todos.

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