Al hilo de lo que acabo de escribir sobre Venus, me pregunta un sufrido y atento lector sobre si la palabra forense venia también está relacionada con el brillante planeta del amor.
Pues, en sentido etimológico, desde luego, aunque parezca raro.
La venia que solicitan los letrados tiene el mismo ancestro remoto que Venus, esto es, esa prolífica raíz protoindoeuropea wen, que tiene el sentido de esforzarse, desear.
Cuando se pide la venia se está demandando benevolencia, es decir, permiso. Vamos, que, en sentido estricto, se está pidiendo amor…
Así pues, todo está relacionado a través de esta maravillosa raíz wen: la venia, lo venial, Venus, lo venéreo, la veneración
Y hasta veneno, pues originariamente, los venenos eran los misteriosos filtros o hechizos amorosos que se preparaban para doblegar las voluntades que se resistían a Cupido. Fue más tarde cuando la palabra veneno adquirió en exclusiva la connotación negativa, con lo que se pasó de lo mágico y etéreo a lo deletéreo y fatal.
A veces ocurre.

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