Hay mucho de justicia poética en el hecho de que en la capital de Oregon se encuentre el epicentro del actual movimiento de protestas antirracistas. Y también existe una cierta explicación histórica para el sorprendente fenómeno de que en las revueltas de Portland la mayoría de los manifestantes sean blancos. De esto hablan estos días los periódicos.

Para empezar, digamos que fue en Oregon donde se promulgaron algunas de las leyes racistas más insidiosas e hipócritas de la historia legal norteamericana. 

A mediados del siglo XIX, Oregon no destacaba por ser un estado esclavista. Mas bien al contrario, pues en 1843 se incorporó a su ordenamiento jurídico lo previsto en la Northwest Ordinance, en el sentido de que nadie podría ser esclavizado excepto por crímenes cometidos y debidamente juzgados.

Pero la aplicación de esta normativa tuvo un vergonzante complemento. Al cabo de un año, el órgano legislativo del Estado aclaró las cosas: nadie podría ser esclavizado, ciertamente, pero los negros deberían abandonar sus casas y salir de Oregon. Y quien no se marchase por las buenas sería sometido a latigazos. 

Esta norma, promovida por el parlamentario Peter Burnett, se conoció como la Ley Burnett del Látigo. Y en su exposición de motivos se aclaraba bien su fundamentación jurídica: “su objeto es mantener limpio (el Estado) de la más conflictiva clase de población (los negros). Estamos en el nuevo mundo, bajo circunstancias muy favorables, y deseamos evitar los males que han afligido tanto a los Estados Unidos y otros países”.

Pocos años después, en 1857, se organizó un referéndum en Oregon para legalizar la esclavitud. Los esclavistas lo perdieron por estrecho margen, enervando la legislación de Burnett (que en realidad nunca había sido plenamente aplicada). Sin embargo, con la Constitución de 1857 (fragmento en la foto de arriba) se consolidó la exclusión de los negros de todo derecho civil; a ningún negro le estaba permitido votar, tener propiedades o realizar contratos, y esto convirtió a Oregon en una excepción en el contexto de los estados no esclavistas asociados a la Unión.

Por las mismas, Oregon se convirtió en uno de los estados con menor población negra de los Estados Unidos. En 2013, solo el 2 por ciento de la población de Oregon era negra.

Y mira por dónde está allí ahora el epicentro del movimiento Black Lives Matter.

Lo dicho. Justicia poética.

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