Hablo de educación con una sabia amiga, que además es profesora y madre. Sale a relucir el asunto de la mentira y los niños.
¿Existen supuestos en los que tenga sentido mentir a los niños?
Mi amiga piensa que no se debe mentir a un niño. En este sentido es ella muy de Kant. Ya se sabe que el filósofo prusiano decía que ninguna circunstancia nos debe dar permiso para mentir. Si yo soy el padre de Anna Frank y viene la Gestapo a preguntarme dónde está mi hija, estoy moralmente obligado a decirle que se esconde en la buhardila. Al menos así nos hace pensar Kant.
Yo soy menos maximalista. La mentira es inherente a la vida de los hombres. Y por ello negar su papel y su utilidad es casi inhumano.
Los niños comienzan mintiendo desde los dos años. Hay estudios que dicen que a los siete años de edad todo niño ha aprendido a mentir concienzudamente. Y hay pruebas de que los que mejor mienten tienen un adelanto cognitivo que les será útil a lo largo de su vida de adultos. Eso indica algo.
Somos criaturas que narran e inventan, y utilizamos esas narraciones e invenciones de mil maneras diferentes, desde la pura defensa propia a la piedad o a la creación artística. No siempre mentimos con fines estrictamente egoistas.
En estos temas tan peliagudos sobre el alma humana y la moral, me gusta retrotraerme a los antiguos griegos, le digo a mi amiga. Y me dispongo a contarle que el mito de Edipo no es relevante por la bobada freudiana esa del interés sexual del hijo hacia la madre. La leyenda de Edipo es más bien una lección moral sobre la verdad y la mentira. Nos sugiere que la verdad es como un haz de intensa luz, que a menudo nos ilumina, pero que en algunos casos nos ciega. Edipo era un buen tipo. Nunca debió conocer que, sin saberlo y sin su culpa, había matado a su propio padre y había convertido a su madre en su esposa. Cuando descubre esa terrible verdad, le deslumbra hasta tal punto que pierde sus ojos. Ya no ve mas.
La sabiduría profundísima de los mitos griegos nos sugiere que, parafraseando a Wilde, mentir es peligroso, pero a veces, no hacerlo, es fatal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s