Marta me pregunta por qué decimos que un virus no es un ser vivo. Le respondo que en realidad yo no estoy de acuerdo en que no lo sea.
Para los biólogos, un ser vivo debe tener ciertas características, como la existencia de alguna célula, una estructura más o menos compleja, y determinados mecanismos de procesamiento de energía, y relación con el entorno. En este sentido, un virus, que apenas es una bolita de grasa que a su vez envuelve una cierta cantidad de proteínas cuyo “comportamiento” ha programado la minúscula cantidad de genes que contiene la nanoscópica bolita, no tiene el rango suficiente –dicen los biólogos–para ser considerado un ser vivo.
Pero podríamos definir la vida de una manera más amplia. Por ejemplo, cabría decir que un ser vivo es simplemente un intercambiador de entropía. Es decir, un ser vivo es todo ente que transmite entropía a su entorno (devorando otras criaturas por ejemplo, o convirtiendo unas espigas en harina), reduciendo con ello, o manteniendo, su propia entropía (consiguiendo subsistir, crecer, producir crías…).
En este sentido más amplio, y quizá más preciso y más profundo, de la noción de vida, un virus es indiscutiblemente vida; la forma más elemental de vida que conocemos, sin duda, pero vida al fin y al cabo. El virus desordena la estructura de las células a las que se adhiere y utiliza los elementos de esas celulas para ponerse en condiciones de reproducirse. Crea desorden, es decir, aumenta la entropía, en el entorno, a fin de crear orden, es decir, reducir la entropía (o evitar su aumento), en sí mismo.
En algún momento remoto del caos primigenio del Universo, surgieron ciertas “cosas” como los virus, que lograron resistirse frente la irrebatible tendencia de la realidad hacia el aumento del desorden. Así empezó todo. Bien por ellos.
Nosotros que, al igual que los virus, somos simplemente generadores de desorden en nuestro entorno y que en esencia destruimos cuanto nos rodea a fin de subsistir, somos, después de todo, tan solo una forma de intercambiadores de entropía particularmente sofisticada y, tal vez por ello, particularmente vulnerable.

2 comentarios en “Entropía.

  1. Es interesante tu planteamiento.
    Pero si a un virus no se lo considera ser vivo es porque para serlo necesita de otro. Él solo no puede, se parece más a un zombie que a un vivo. Lo que sí es cierto que quiere lo mismo que el resto: estar aquí y perpetuarse.
    ¿Para qué y para qué queremos eso los demás? No tengo la respuesta.
    Me gustaría comentarte más sobre la entropía pero no abusaré, que ya me he extendido demasiado.
    Un saludo

    Me gusta

    1. Muchas gracias por tu mensaje que es muy inteligente no solo por lo que dice sino por lo que se diría que podría decir. Solo quería apuntar que estamos ante la oportunidad y la necesidad de ampliar el concepto de vida, más allá del esquema clásico biológico. En el siglo XXI, en los tiempos de los exoplanetas, la AI y los virus de alcance planetario, tal vez convenga ampliar los límites semánticos de la noción.
      ¡De nuevo gracias, por tu atención a mis limitadas reflexiones! Es un placer esta interacción.

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s