A un personaje periférico le preguntan por su postura en relación a una espinosa cuestión territorial. Responde que tomaría una decisión el corazón, pero bien distinta con la cartera. Y que seguramente mandaría la cartera.

Pues esta es una estupidez que define nuestra barbarie moral. 

El corazón se tiene o no se tiene. Y si se tiene, no se puede desconectar a voluntad.

Quien cínicamente afirma tener el corazón a la izquierda pero la billetera al otro lado, en realidad ya no tiene el corazón en ningún sitio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s