Estados Unidos arde por la rodilla del policía en el detenido, y al mismo tiempo por la crisis atroz del coronavirus. 

La imagen del policía, con su expresión tranquila, sus gafas de sol en la frente y la mano casi en el bolsillo, aplastando flemáticamente con su rodilla el cuello del agonizante hombre de color tendido junto al coche está llena de simbolismo.Y tiene una curiosa relación con el virus, mira por dónde.

En el lenguaje acadio se usaba la misma palabra, birku, para rodilla y para pene. Y esa palabra acadia, que nos podría hacer ver algo así como una violación en la actitud del criminal policía de Minneapolis, es casi con total seguridad el ancestro de nuestros viril y virus, con la connotación de fuerza generatriz. 

Puede, además, que la evidente similitud entre las dos palabras latinas genus y genu, es decir, estirpe y rodilla, confirmen la misma relación cuya pista nos da el acadio.

Por otro lado, el lenguaje también nos evoca el simbolismo poderoso de la rodilla. En las lenguas semíticas, la rodilla (barak, barukbrk) no solo nos lleva al mundo de lo fálico, sino también, curiosamente, a la idea de bendición. Es algo que está relacionado con el hecho de que el hijo se arrodilla para que el padre le bendiga. Después de todo, hincar la rodilla es de algún modo, someterse al dominio paternal que, desde un enfoque psicoanalítico, podría verse como una aceptación de la superioridad y hegemonía del pene paterno. 

Esta idea de bendición, a su vez, se vincula de forma natural con la idea de suerte. Si estamos bendecidos (sobre todo por el padre) tendremos suerte; de lo contrario todo nos irá mal. 

Los que gusten de la historia recordarán que de Franco decían los regulares que tenía “baraka” porque al parecer las balas no le mataban (también en francés actual baraka significa suerte). 

Los que amen la filosofía recordarán que Spinoza tiene por nombre de pila Bendito en su forma castellana, o Baruch en su forma original hebrea. 

Y los que amen el esoterismo, tal vez caigan en la cuenta de que “abracadabra” es una deformación de la oración judía en la que se bendice al Señor–“baruch ha shem adonai”–cuando dicha oración se repite muy rápidamente: brakashmadonaibrakashmadonai…etc. 

Y en fin, los que como yo recuerdan el lenguaje de jerga que se hablaba hace años en Madrid, tal vez sepan que la expresión castiza “de baracalofi” para indicar que algo es muy bueno, no es más que la manera árabe de decir “bendición para tí”. Entre los griegos actuales, sobre todo en las islas del Jónico, también es usual que te digan “baracaló”con el sentido de “de nada”, cuando das las gracias por algo. Es una curiosa muestra de que en el Mediterráneo todo está mezclado y relacionado.

Es fascinante esta carga simbólica de la fotografía que ha dado la vuelta al mundo. Una imagen terrible que, a través del lenguaje, nos lleva simultáneamente a la idea de bendición, de virilidad, de sometimiento, de fortuna o de infortunio, y hasta de virus, y que refleja de forma asombrosa el Zeitgeist que está viviendo una civilización y unos valores a la que los acontecimientos han puesto…de rodillas.

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