El gobierno opresor de Madrid ha enviado cierta cantidad de mascarillas a Cataluña, y los prebostillos periféricos se han alzado como un solo hombre, ofendidísimos porque consideran que ese contingente de productos sanitarios contiene un mensaje oculto para fastidiarles, ya que sin duda el numeral del envío evoca, con muy mala idea, la derrota que en cierta fecha, funesta para ellos, sufrieron los partidarios de los habsburgo frente a los partidarios de los borbones.
Mucha gente se ha extrañado de esta susceptibilidad un tanto esotérica que han mostrado los prebostillos autonómicos y la consideran exagerada. Pero eso es porque se desconoce que Cataluña es, en buena medida, la cuna y crisol de la Cabala, ese saber místico judío que atribuye, entre otras cosas, profundos significados a los números, relacionándolos con palabras o conceptos.
Es imperdonable que quienes han preparado el contingente de mascarillas no tengan conocimientos, siquiera elementales, de la conexión entre la Cabala y Cataluña. ¡Hombre, cómo es posible!
Yo desde aquí quiero recordar y divulgar a los cuatro vientos que Cataluña y lo Cabalístico son una misma cosa, como sugiere la Historia, y como prueban los acontecimientos políticos recientes, para que así no vuelvan a perpetrar las empresas de mensajeria, los camioneros o quien sea, un despropósito y un descuido semejante. No por favor.
Quiero que se sepa, por ejemplo, que uno de los mayores cabalistas actuales, Shev Ben Halevi, ha declarado en varias ocasiones que Cataluña, y especialmente el barrio judío de Gerona, es la verdadera cuna mundial de la Cabala.
El Zohar, el libro que se considera como el más importante de la cabalística judía, fue obra de un leonés (vaya por dios) pero no es menos cierto que a la altura de ese autor mesetario y sin duda intelectualmente opresor, Mosé Ben Sem Tob, hay que situar a su contemporáneo y en cierto modo rival, el gran gerundés Rambán. ¡He dicho gerundés! De Gerona ¿te has dado cuenta? Y qué podríamos decir del legendario rabino de Barcelona, Sholom Ben Adret, o de su predecesor, el rabino Isaac Sagi Nehor, al que el recientemente fallecido Harold Bloom elogió apasionadamente en una célebre conferencia en Barcelona sobre judaismo en Cataluña.
Siendo esto así ¿cómo extrañarse de que los números tengan un significado especial para los prebostes catalanes, tan cabalísticos ellos? Un poco de por favor…Y que los que mandan en la capital del Estado se aseguren de mandar los nuevos contingentes con unidades en números redondos, que se yo, un millón, millón y medio, y así. Aunque, por si acaso, voy a consultar este punto en algún manual de gematría para asegurarme de que no se vuelve a meter de nuevo la pata. Hay que andarse con ojo en estas cosas. Si no te fijas en los números, te acaban montando el numerito.

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