En un medio digital, usaban hoy el adjetivo obsceno (e indecente) para calificar al casi seguro gobierno de izquierdas que se formará estos días.
Sí, señor. El epíteto obsceno está muy bien utilizado para referirse a la muy plausible coalición de izquierdas. Aunque me temo que el periodista no sabe exactamente por qué.
Obsceno, en su sentido etimológico profundo, significa precisamente “de izquierdas” porque es una palabra relacionada con el latín scaevus que significa lo que no está derecho, lo que cojea, lo izquierdo.
Encontramos ese sentido de scaevolus como “zurdo” en Plauto o Ulpiniano, por ejemplo. Y recordemos que el héroe legendario de la historia romana, Mucio, cuando fracasó en su intento de asesinar al rey etrusco, quemó en un altar de sacrificios su mano derecha, para castigarse por su error, por lo que pasó a ser conocido como Mucio el Zurdo, es decir, Mucio Scaevola o Mucio Escévola.
Por su parte, scaevus significa zurdo en latín a partir del griego skairo, no ir derecho, cojear…
A su vez, este skairo griego está relacionado con la raíz protoindeuropea sker, que significa doblar o encorvar y que es el antecesor de palabras que usamos a diario como curvo o escorar.
Pero lo interesante es elucidar cómo y por qué evoluciona el concepto de zurdo o de izquierdas hacia la idea de indecencia que connota la palabra obsceno.
El primer estadio de la evolución del significado es curiosamente “de buen augurio” (por más que la valoración de “lo siniestro” en el pensamiento de los antiguos esté llena de ambigüedades, eufemismos y otros laberintos del significado). Lo cierto es que los augures romanos que adivinaban el futuro a partir del vuelo de los pájaros, consideraban buen fario que las aves apareciesen en el cielo…por la izquierda.
Así que ya tenemos en Roma scaevolus, lo izquierdoso, con la connotación de buen agüero.
Pero ¿cómo pasamos de lo obsceno en el sentido de buen augurio a lo obscaeno en el sentido de indecente?
Muy posiblemente la verdadera explicación sea el uso universal y extendidísimo en el mundo grecolatino de los amuletos en forma de higa o pene, con los que se pretendía obtener protección frente al mal de ojo, mediante la “fascinación” del avieso que pretendiese el daño. Esto nos lo confirma Varron, el gramático, en un conocido pasaje de su De Lingua Latina. Un pasaje en el que el autor denomina a estas higas “scaevola“, lo que abona el origen etimológico de la palabra obsceno.
Sin embargo, en ese mismo pasaje, Varrón introduce confusamente una idea que lleva a la errónea noción según la cual la palabra obscena se deriva de escena
Por lo tanto, todo lo que es vergonzoso es denominado obsceno, porque no debe ser eso dicho salvo en la escena. Tal vez esto se debe a cierto objeto indecente que se cuelga en los cuellos de los niños, para prevenir daños que puedan afectarles, y que se llama scaeva, es decir, bueno. Esto se deriva de que scaeva, que significa izquierda es considerado de buen augurio
(“Quare turpe ideo obscaenum, quod nisi in scaena palam dici non debet, potest vel ab eo quod puerilis turpicula res in collo quaedam suspenditur, ne quid obsit, bona scaevae causa scaevola appellata ea dicta ab scaeva, id est sinistra quod quae sinistra sunt bona auspicia existimantur“) De Lingua Latina VII. 96-98)
Sí, es casi seguro que esos amuletos fálicos o fascinus sean lo que dan lugar la expresión “obscaena dicta” o “palabras indecentes” que encontramos en Ovidio, por ejemplo, al relatar las licenciosas fiestas romanas de Anna Perenna, que se celebraban en los Idus de Marzo.
Con ello, lo obsceno, que inicialmente significa lo zurdo o lo que evita el mal de ojo, adquiere en Roma el sentido de lo que es sexualmente provocativo o escandaloso. Y con ese sentido entra el término en la lenguas romances. Montaigne nos cuenta que esponja era palabra obscena en latín porque las mujeres las usaban para la higiene íntima (“se torchoient le cul”). Pero también es cierto que el término mantuvo durante siglos la vinculación con los augurios y el mal de ojo, a veces en un sentido opuesto al original al que se refiere Varron. Por ejemplo, en el mismo siglo XVI de Montaigne encontramos obscaeno (osceno) como sinónimo de infausto o de mal fario, por ejemplo en las Sátiras de Ariosto, que se refiere a la mala suerte que se puede atribuir a las lechuzas (“…d’infelice piume si recoperse, e restò augello osceno, dannato sempre ad aborrire il lume“). La vinculación, por más que ciertamente dual, de lo obsceno, lo escandaloso por un lado, y lo supersticioso por otro, es indiscutible.
En resumidas cuentas, y para no enrollarnos más, sentemos que, como decía al principio, es doctrina segura que la izquierda es obscena…por definición.
Lo que pasa es que también se podría decir que también la izquierda es intrínsecamente de buen augurio.
Al menos desde el punto de vista etimológico…Yo, más allá de este ámbito, ya no me atrevo a decir nada.

2 comentarios en “Lo obsceno.

  1. Gran artículo. Enhorabuena. Y ahora una “fricada”. Me llama la atención que, junto al razonamiento del buen uso de la palabra obsceno por parte de la derecha, el lector pueda encontrar también un buen uso de la palabra epíteto por parte del autor. Algo que no hizo bien cierta izquierda durante el último debate de investidura. Y eso es todo. Paz y wifi.

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