«Tus ojos, palomas«, dice Salomón a su amada.
Yo nunca entendí bien esta comparación. Pero al poeta se le han de perdonar sus líricas ocurrencias, aun cuando rocen la extravagancia.
No se me ocurría la explicación. Tal vez el rey sabio aludía al hecho de que las palomas eran el ave de la diosa egipcia del amor, como atestigua el hecho de que en griego antiguo se refieren a este ave como peristera, que es posiblemente un término derivado del hebreo perah Ishtar, es decir, el pájaro de la diosa del amor, Ishtar.
Hasta que un día, en el British, me fijé en el perfil de aquella diosa egipcia, con sus ojos pintados de kohol…¡Ahí estaban las palomas de Salomón!
Y en cada movimiento imaginado de sus divinas pestañas alcancé a ver el aleteo de unas aves.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s