Hace algún tiempo, viendo juntos un partido de fútbol de “la roja” (curioso eufemismo para evitar como sea la palabra tabú “española”) mi amigo Ignacio, que es de Bilbao (nadie es perfecto), me aclaró que esa cancioncilla que escuchábamos en los graderíos era en realidad una canción de origen vasco: “campeones, campeones, oé, oé, oé…
Ignacio sostenía que en realidad, la letra de canción, originalmente era “txapeldunak, txapeldunak, hobe, hobe, hobe…“, es decir, “campeones, campeones, el mejor, el mejor, el mejor” (txapeldunak es término que proviene de la pelota vasca, pues a los pelotaris vencedores se les imponía la txapela de ganador).
Ignacio no tenía razón. Curiosamente, esa canción que se ha convertido en casi un himno del nacionalismo futbolístico español, proviene del entorno en el que históricamente más se ha odiado a todo lo hispano.
El verdadero origen de “campeones, campeones, oé, oé, oé” mal que le pudiese pesar a Ignacio o a quienes la entonan para apoyar a la selección, es una canción popular holandesa conocida como Oranje Boven, es decir, el grito de guerra de los partidarios de los Príncipes de Orange que se rebelaban para liberarse de la soberanía española en la interminable guerra de los 80 años. Un grito de guerra que significa “Orange por Encima” (el boven holandés nos recuerda al inglés above), en coherencia con esa manía que tienen los del norte europeo por poner lo suyo por encima de los demás, como en el Deutschland Über Alles…
En realidad, los rebeldes de las Provincias Unidas no entonaban esa melodía, sino tan solo utilizaban el grito de guerra que da nombre a la canción. Fue en el siglo XIX cuando ese grito de guerra se combinó con la melodía de una canción infantil popular holandesa. Y en esa forma se popularizó durante la Segunda Guerra Mundial, como canción de la resistencia (más bien comedida) de los holandeses frente a los nazis.
¿Cómo pudo convertirse una canción antiespañola de las Provincias Unidas, que data del siglo XVII, en el himno no oficial de la Roja? ¿Cómo se explica algo tan paradójico?
Muy sencillo. Ocurre que en el año 2000, Bélgica y los Países Bajos organizaron el Campeonato de Europa de Fútbol y, cómo no, eligieron esa dichosa melodía antiespañola de Oranje Boven como base musical de los coros del himno oficial que se compuso para el evento. El himno se titulaba “Campione 2000” o “Kampioen 2000” y los coros sustituían el “Oranje boven, Orange boven” por “campione, campione…”.
Queda muy claro.
Y se podría pensar que no podía ser de otro modo tratándose de flamencos…Quién sabe si no fue un guiño malicioso frente al hecho de que universalmente se vincula la bravura futbolística de “la Roja” con la expresión “furia española” de tan triste recuerdo para los flamencos, pues dicha expresión surgió con el Saqueo de Amberes, en 1576, cuando los Tercios de Felipe II, hambrientos y sin paga, hicieron de esa ciudad flamenca el objeto de su más bien furibunda y poco considerada rapiña, y protagonizaron uno de los más famosos e infames episodios de la llamada Leyenda Negra Española, además de dar argumentos y razones para una guerra que aún se prolongaría 72 años y que marcaría el ocaso del Imperio Español.
¿Le conté todo esto a mi amigo Ignacio, que estaba tan ufano de sus txapeldunak?
Pues no. Le dejé con su grata creencia.
Pero es que el Eclesiastés nos dice (12:9:12) que la ignorancia es una bendición.
Y cuantas más cosas va conociendo uno, menos va sabiendo. Y más va penando.
Lo puedo acreditar.

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