Cuando salimos a la dehesa de noche, a dar el último paseo con Mao, le suelo invitar a Marta a mirar al cielo y contemplar la eclíptica, esa especie de autopista estelar por la que van discurriendo los planetas, el sol y la luna. Y que cada día del año es la curva que une el punto del horizonte por donde sale el sol y el punto del horizonte por donde se pone.
A Marta le parece algo mágico que esos astros sigan justamente ese camino de la eclíptica.
–Pero, Marta, es algo de pura lógica. Estando todos los planetas en un mismo plano que corta imaginariamente el centro del Sol, es evidente que todos los planetas, vistos desde cualquiera de ellos, están alineados.
Y es obvio que en su movimiento aparente no perderán la alineación, pues, afortunadamente para la seguridad y armonía del Sistema Solar, ninguno de esos planetas va a cambiar de plano. La trayectoria de ese movimiento es, en efecto, la curva eclíptica, que se llama así porque justamente en esa línea se producen los eclipses. No podría ser de otro modo.
–¿Y por qué están todos los planetas situados en ese mismo plano que corta al sol por el centro?
–Pues los planetas son relativamente coplanares (con la excepción de Plutón, que va un poco por libre) porque nacieron de un disco de polvo que rodeaba al sol. Naciendo de un disco, es normal que todos se sitúen ahora en un mismo plano.
–¿Y por qué el polvo aquel formaba un disco en torno al sol?
–Por la fuerza centrífuga en combinación con la gravedad. Al girar a más y más velocidad, aquella inmensa masa en torno al sol, no tardó en tomar la forma de un disco. Esto es muy frecuente en el espacio. Basta pensar en los anillos de Saturno, por ejemplo. O en los de Jupiter, que también se han descubierto y que se han formado a partir del polvo estelar expulsado por los satélites Metis y Adrastea.
–Y por qué ese giro crecía en velocidad.
–Por la conservación del momento angular cuando colapsa sobre sí misma una gran masa de materia…
Pero en esto, gracias a Dios, ya estamos de vuelta en casa los tres. Así que interrumpimos la conversación. Y dejamos que los planetas que sigan su curso infinito por la eclíptica, que ya empieza a estar muy baja en estos días en los que el Otoño camina hacia su fin.
El tema del momento angular y el colapso de la materia estelar lo dejamos para otro día.

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