Recibo un mensaje que me envía alguien querido, con el adjunto de una entrevista a un poeta. En ella, el vate nos dice que la Democracia es una ficción.

Ciertamente, contesto. Pero no ahora. Siempre lo ha sido. Como la Libertad. O la Justicia.

Todo eso son hipóstasis. O sea, ficciones. No tienen una existencia material en sí mismas, por supuesto. Y ni mucho menos se puede decir que esa existencia meramente conceptual sea perfecta y sin fisuras. Porque son tan solo ficciones, muy útiles, eso sí, para entendernos y para convivir (o para no hacerlo)

Porque ficción, lo que se dice ficción, no tiene por qué ser equivalente de mentira o engaño. En el mundo del Derecho, por ejemplo, se habla de fictio juris para referirse tan solo a construcciones mentales que vienen a propósito de alguna necesidad jurídica y que en Derecho se consideran y causan efecto. No son mentiras, claro está.

En su sentido etimológico original, ficción es lo que construimos con nuestra mente, lo que fabricamos en nuestro intelecto. El verbo fingere latino, del que proviene ficción, se remonta a su vez a otro verbo griego (esfingo) que connota la idea de fabricar, de juntar cosas y crear figuras (esfinges). Toda hipóstasis (la Razón, el Amor, la Verdad) es en última instancia una figuración, una ficción. Una ficción necesaria. Como lo es, en muchos sentidos, la mayor y principal de las hipóstasis, es decir, Dios, esa hipóstasis en torno a la cual se articulan tantas cosas.

Un delicioso fragmento de Filón de Alejandría (en los Trabajos de Noé) nos lo recuerda y lo hace precisamente utilizando ese verbo griego que he mencionado arriba y que está detrás de nuestro castellano “ficción”: …δολιχεύει τὸν τῆς φύσεως δρόμον ἀήττητον συνάγων τὰ μέρη πάντα καὶ σφίγγων.

Esto es “…Él es quien une y articula (esfingon, σφίγγων) todas las partes de la naturaleza con su sentido infalible”.

Vemos aquí con claridad que la ficción, en su sentido etimológico, es creativa, constructiva…Dios sería el primer creador de ficciones…Y la primera ficción en sí mismo.

En fin, que sí. Que el poeta tiene razón cuando se refiere a la Democracia como ficción. 

Pero habrá de reconocer también, parafraseando a Churchill, que entre todas las ficciones, es una de las mejores. A pesar de lo que está lloviendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s