Han encontrado ayer en Barcelona una bomba de la Guerra Civil sumergida en el mar, apenas a unos metros de la playa, hasta arriba de bañistas.

Debe ser una de las incontables bombas que arrojó sobre Barcelona la aviación de Mussolini, que operaba incansable, a las ordenes del General Velardi, desde la base de operaciones de Mallorca, la isla en la que los italianos eran plenamente hegemónicos y gestionaban a su antojo, ya desde los primeros días de inicio de la guerra, cuando el brutal fascista Rossi lanzó allí su campaña de terror.

Los primeros bombardeos sobre la población civil de Barcelona comenzaron en Febrero de 1937. Luego siguieron intermitentemente y se intensificaron el 29 de Mayo y el 1 de Octubre. Esos bombardeos sobre la Ciudad Condal fueron una de los primeros casos en la Historia en los que se cometió la barbarie de usar la aviación para lanzar bombas no sobre objetivos militares o estratégicos sino sobre simples casas y edificios de viviendas, sin distinción de las bajas que se producirían, ya fuesen mujeres, ancianos o niños. Esta brutalidad previamente impensable, que convertía de facto a los militares que ordenaban las operaciones en genuinos criminales de guerra, proseguiría después con Guernica, y se extendería hasta el infinito durante la Segunda Guerra Mundial, con casos tan destacados como los ataques aéreos de los nazis sobre Londres, el bombardeo de alfombra sobre Coventry o Dresde o las bombas de Hiroshima y Nagasaki. 

Tras una pausa de algunos meses, los bombardeos italianos se reanudaron en Enero de 1938. Esos días, los aviadores de Mussolini destruyeron sistemáticamente el puerto y los barrios aledaños, especialmente la Barceloneta, que es justamente donde ha aparecido la bomba sumergida. Las acciones de castigo fueron tan crueles que el propio Ciano escribió en su diario, cuando le pasaron el informe, que “non ho mai letto un documento cosí realisticamente terrorizzante (…) Palazzi polverizzati, traffico interrottto, panico che diveniva follia: 500 morti, 1500 feriti. È una buona lezione para il futuro”.

La barbarie y brutalidad sobre Barcelona fue de tal calibre que incluso se produjo un movimiento de repulsa a escala internacional. El premier británico, Anthony Eden, se comprometió a intervenir ante el General Franco para detener el horror, lo que en principio se consiguió. 

Sin embargo, a mediados de marzo, y sin previa consulta a Franco, Mussolini ordenó al General Velardi que bombardease Barcelona con un “martellamento” progresivo «para causar la mayor sensación de angustia en la población». 

Y así se hizo. Durante las noches del 16, 17 y 18 de Marzo de 1938, los bombarderos Savoia-Marchetti de la Aviazione Legionaria italiana castigaron sin piedad a Barcelona, produciendo un espanto desconocido en la población y llenando de ruido, sangre, fuego y muerte las calles. Fue algo tan horrible que incluso se movilizaron los principales líderes del mundo para detener la carnicería. Levantaron su voz para salvar Barcelona un gran número de personalidades, como Einstein, Nehru, H.G.Wells…Incluso trató de mediar en defensa de los barceloneses el Vaticano y la Casa Blanca. Al parecer, fue esa movilización internacional la que impulsó a Franco a atenuar la voracidad sanguinaria de Mussolini, que tal vez deseaba experimentar el poder letal de sus aviones y no quedarse atrás con respecto a la Legión Cóndor. Pese a todo, entre el 21 y 25 de Enero de 1939, cuando ya la República había perdido virtualmente la guerra, La Aviazione Legionaria volvió a bombardear Barcelona, hasta un total de 40 incursiones durante los mencionados días.

Hoy, cuando los periódicos hablan de la bomba encontrada en la Barceloneta, también se ha publicado la opinión de un intelectual y escritor que se queja de que hablamos demasiado de la Guerra Civil. Piensa que ha llegado la hora de empezar a olvidarla.

Yo no creo que se haya hablado demasiado de ese conflicto. En realidad creo que no se ha hablado suficientemente de su infinito horror y su barbarie. 

Y si nos empeñamos en olvidarla, habrá noticias, como la de ayer, que nos inviten a no olvidar, y a cumplir con la obligación, parafraseando a Azaña, de, sin odio ni rencor, recordar a los muertos y aprender su lección.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s