Hacemos el paseo de la tarde con Mao, en el majestuoso ocaso primaveral, hacia la fresneda, por el sendero flanqueado ya de amapolas y gemista. 

Mientras caminamos, Marta me dice que quiere hacer un corto y me pide alguna idea para el argumento.

Miro a la luna, que ya se empieza a entrever, y le sugiero una idea que me vino a la cabeza leyendo un cuento de Italo Calvino.

Le digo que hubo un tiempo en el que la luna estaba muy cerca de la Tierra. Los hombres acostumbraban a usar barcas para acercarse al horizonte del mar y, desde allí, subían con una escalera hasta el satélite. Una vez arriba recogían polvo lunar. Y ese polvo lunar era el que convertía a casi todos los hombres en poetas. O en lunáticos, que viene a ser lo mismo.

Pero la luna se fue alejando poco a poco de la Tierra. Y esa es la causa de que la poesía comenzase a escasear en nuestro planeta. Hasta casi desaparecer.

A Marta le parece interesante la idea y le resulta una ocurrencia inesperada eso de que la luna se va alejando de la Tierra.

Pues el caso es que tiene un cierto fundamento físico, le digo.

Me mira extrañada y se teme lo peor. 

Así es, le digo. La Tierra y la Luna forman un sistema solidario gravitatorio. La rotación de la Luna en torno a la Tierra se asemeja a dos patinadores sobre hielo, sujetos por los brazos y dando vueltas y vueltas. 

–Sí. ¿y qué?

–Pues que se da el caso de que la Tierra rota cada vez más despacio, por culpa del efecto friccional de las aguas. Hubo un tiempo en que casi toda la superficie terrestre era hielo. Al convertirse ese hielo en agua, la velocidad de rotación de la Tierra comenzó a disminuir.

–¿Y?

–Pues que rotando la Tierra más despacio, la ligazón entre ella y la Luna es más débil. Y la Luna se aleja. Es por lo que los físicos llaman el mantenimiento del momento angular.

–No lo comprendo.

–Volvamos a la metáfora del patinaje artístico. Visualiza la imagen clásica del patinador dando vueltas frenéticamente. Si quiere ir lo más rápido posible, encoge los brazos y atráe hacia sí a su compañera. Si quiere reducir la velocidad de rotación, los alarga. El momento angular relaciona la velocidad de giro con el radio de giro, y es algo que se mantiene constante. Es una ley física.

–Ajá.

–A la inversa, si el patinador disminuye su velocidad de rotación, su compañera tenderá a alejarse. Por esa misma ley física.

–Es bonita la metáfora. la Tierra y la Luna como dos patinadores artísticos. Y uno de ellos alejándose eternamente del otro. Qué triste y qué lírico. Por culpa del mantenimiento del momento angular, como tú dices.

–La física puede ser también poética. Es verdad que hemos quedado sin la proximidad de la luna. Pero aún nos queda lago de su poesía.

–Deben ser que aún andan por ahí los restos del polvo lunar que recogían nuestros antepasados…

–Si. Será eso.

En esto ya estamos de vuelta. Y ya es noche cerrada. Mao entra en casa ansioso, buscando su cena.

Un comentario en “Momento Angular

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