Ayer se publicó una noticia según la cual cierto informe, solicitado por un banco, y elaborado por una muy prestigiosa consultora internacional, indicaba que eran las diferencias en el cerebro femenino, con respecto al masculino, las que explicaban, al menos parcialmente, la brecha salarial que se daba en la entidad financiera entre hombres y mujeres.

Lo más probable es que la noticia sea una manipulación o un error. O ambas cosas.Y que el plumífero de turno haya entendido o querido entender las cosas al revés, como suele ocurrir últimamente.

O tal vez no. 

Recordemos que en 2007, en un memorandum interno de Google, un directivo llamado James Damore (!) afirmaba que había más hombres que mujeres en la empresa debido al alto nivel de empatía de las mujeres, que a su vez se relacionaba con su escaso interés por la programación.

Ese directivo está ahora fuera de la compañía.

Lo cierto es que la moderna neurociencia ha realizado cientos de estudios orientados a intentar determinar si los hombres tenemos un cerebro distinto al de las mujeres. 

En unos casos parecía deducirse que la proverbial capacidad multitarea de la mujer estaba relacionada con el mayor tamaño medio del cuerpo calloso, que es la estructura cerebral que parece responsable de la comunicación entre hemisferios. 

En otros casos, se creía comprobar que las conexiones en cada hemisferio eran más densas en el caso de los cerebros masculinos, lo que explicaría la superioridad en capacidad espacial del varón, entre otras cosas . 

Ninguno de esos estudios consiguió ser concluyente ni sirvió para otra cosa que demostrar lo mucho que los prejuicios condicionan las investigaciones.  Prejuicios como los que ha divulgado por todo el mundo ese simpático pero nefasto librito que quiere hacernos a los hombres marcianos y a las mujeres venusinas…

Lo más serio que se ha realizado al respecto es una investigación dirigida por Daphna Joel en la Universidad de Tel Aviv, en 2015. Consistió en examinar 100 estructuras diferentes en 1400 cerebros de hombres y mujeres. El resultado fue claro: resultaba imposible dividir claramente en dos grupos esos cerebros según el criterio del género. Cada cerebro tenía un mosaico de las características que a priori podrían considerarse femeninas o masculinas. Solo en 1 de cada 20 cerebros se podría confirmar cierta caracterización por género. No era nada realmente significativo por lo tanto.

En realidad, cada cerebro es único. Y las diferencias que presenta un cerebro respecto a otro se deben a mil y un factores, entre los que el género tal vez cuente, sí, pero en una medida que ha resultado muy difícil de establecer o cuantificar.  Al menos por el momento.

Y tal vez, por lo que va pareciendo, el criterio del género no se demuestre nunca como el criterio más relevante. Se ha probado por ejemplo que la simple afición a los videojuegos resulta ser un factor mucho mas significativo que el género en relación con la predicción de la capacidad espacial de un individuo.

Es cierto; en no pocos casos, la ciencia ha creído encontrar diferencias cerebrales objetivables entre los cerebros de hombres y mujeres (o entre los cerebros de delincuentes y no delincuentes, o de arios y gitanos, o de caucasianos y afroamericanos…). 

Pero en todos y cada uno de los casos las conclusiones han acabado siendo un espejismo. 

Es posible que si unos investigadores se propusieran distinguir los cerebros de aquellas personas cuyo número de teléfono móvil termina en número par, con respecto a aquellas cuyo número terminase en impar, encontrarían ciertos elementos diferenciales. 

Y, si al iniciar esa investigación hubiesen partido (conscientemente o no) de tópicos y prejuicios, es posible que los datos obtenidos en su estudio empírico les acabasen confirmando de algún modo esos mismos prejuicios respecto a los titulares de números pares o impares.

Los científicos, con más frecuencia de lo que pensamos, se limitan tan solo a buscar algún modo de confirmar aquello que inicialmente desean que se confirme.

No digamos los consultores…O algunos directivos, como el tal Damore.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s