Amable lector, intenta por favor evocar un sentimiento, una sensación, un recuerdo de tu pasado, tal vez de tu infancia.

Hazlo ahora, antes de seguir leyendo…

¿Lo has hecho?

Pues lo más probable es que hayas recordado un lugar. O que al menos, hayas situado tu recuerdo en un lugar perfectamente reconocible por tu memoria. No tenías por qué haberlo hecho. Solo te pedí un recuerdo, no un lugar.

La memoria es territorial. Recordamos, por encima de todo, lugares y espacios. O al menos no podemos evitar situar nuestros recuerdos en esos lugares y espacios.

Tal vez esto explica la nemotecnia de los palacios de la memoria.  Asociar a un lugar una idea, un pensamiento o un dato, consigue que esa idea, pensamiento o dato, no naufrague en el olvido.

Me pregunto si esta territorialidad de la memoria tal vez tenga algo que ver con nuestro pasado ancestral como cazadores/recolectores. 

Quién sabe.

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